Nuestra historia comienza en 1971 cuando mi madre, Carmen Guardiola, abrió las puertas de la Farmacia por vez primera. Los recuerdos de mi niñez, entre batas blancas, morteros de cristal y balanza de pesas, son muchos... Como el aroma tan característico que se respiraba nada más entrar por la puerta, las largas guardias nocturnas, y el respeto que sentía cuando le acompañaba al Colegio de Farmacéuticos.

Llegó el día en que, no podía ser de otro modo, me licencié en farmacia, y las dos juntas pasamos a formar la Farmacia Guardiola Albert C.B. Desde entonces muchas cosas han ido cambiado, dentro y fuera. Pero lo que sigue igual es la ilusión, la cercanía y la intención siempre de ayudar a nuestros clientes, de los que muchos nos acompañan desde nuestros comienzos. Y desde luego, nada de todo esto sería posible sin la inestimable ayuda de Sari, Ester y Bea.

Sari es la más veterana, ya que entró cuando todavía era una cría para echar una mano a mi madre, y aquí sigue con nosotras, ayudando a todo aquél que lo necesite. Años después llegó Ester, para sustituirme durante mi embarazo, y terminó siendo mi farmacéutica adjunta insustituible, con esa combinación de seriedad en el trabajo y simpatía en el trato. Y por último está nuestra joven farmacéutica Bea, que aunque lleva poco tiempo con nosotros, ya se ha ganado todo el cariño y la confianza tanto de nosotras como de nuestros clientes.

Somos una Farmacia, y nuestra intención, nuestra dedicación día a día, es ser algo más que unos meros dispensadores de fármacos y demás productos, porque somos conscientes de que nuestros clientes, no son sólo uno más.